10 puntos para conocer el ALBA
Por Fernando Bossi. Congreso Bolivariano de los Pueblos.
Exposición de Fernando Ramón Bossi,
Secretario de Organización del Congreso Bolivariano de los Pueblos, en el Foro
que se realizó en la III Cumbre de los Pueblos, Mar del Plata, 3 de noviembre
de 2005.
Antes
de comenzar con la exposición, quiero agradecer a los organizadores de este
evento el haberme invitado a participar y compartir con ustedes algunas
reflexiones con respecto al ALBA.
Asimismo
debo manifestar que es un verdadero honor poder compartir esta tribuna con
dirigentes de la talla de Jorge Ceballos, coordinador nacional del Movimiento
Barrios de Pie y miembro del Secretariado Político del Congreso Bolivariano de
los Pueblos, como también con el amigo Aníbal Mellano, genuino representante de
las pequeñas y medianas empresas argentinas, hombre comprometido con la causa
de los pueblos.
Normalmente
sucede que en las conferencias donde el tema central es el ALBA, la Alternativa
Bolivariana para la América, no se habla del ALBA, sino que se habla sobre el
ALCA. Se expone sobre el ALCA, se plantea todos los males que conlleva esta
propuesta imperialista y se concluye afirmando que el ALBA es todo lo
contrario. A lo sumo se mencionan algunos ejemplos: Petrosur, Telesur o Banco
del Sur. Pocas veces se intenta explicar la propuesta bolivariana de
integración, y cabe aclarar, que el ALBA no es solo una respuesta al ALCA, no
es solo eso, sino que la trasciende en todos sus aspectos.
Es
por esto que, con la intención de no repetir la tradicional conferencia sobre
el ALBA pero donde no se habla del ALBA sino del ALCA, es que me tomé la tarea
de bosquejar 10 puntos de aproximación a la propuesta ALBA y el rol de los
pueblos en su construcción.
1)
El ALBA es un proyecto histórico
Si
bien nace como propuesta alternativa al ALCA, el ALBA responde a una vieja y
permanente confrontación entre los pueblos latinoamericanos caribeños y el
imperialismo. Monroísmo versus Bolivarianismo, tal vez sea la mejor manera de
plantear los proyectos en pugna. El primero, aquel que se resume en “América
para los americanos”, en realidad “América para los norteamericanos”. Ese es el
proyecto imperialista, de dominación, saqueo y rapiña. El segundo es la
propuesta de unidad de los pueblos latinoamericanos caribeños, la idea del
Libertador Simón Bolívar de conformar una Confederación de Repúblicas. En
síntesis: una propuesta imperialista enfrentada a una propuesta de liberación.
Hoy ALCA versus ALBA.
Por
lo tanto debemos de entender que el ALBA reconoce sus antecedentes en la mejor
tradición de las luchas independentistas y por la unidad.
Ahí
aparece, entonces, la figura del Precursor, Francisco Miranda, con un Plan de
Gobierno para esta región, a la que él llamaba Colombia. Y nos encontramos, sin
duda, con la obra y el pensamiento del Libertado Simón Bolívar. Es necesario
leer, estudiar, reflexionar sobre la “Carta de Jamaica”, su discurso en el
Congreso de Angostura, la carta a Martín de Pueyrredón, la Convocatoria al
Congreso Anfictiónico de Panamá, los acuerdos Mosquera-Monteagudo, Mosquera-O
Higgins, Santamaría-Alaman, la correspondencia con José de San Martín y tantos
otros documentos que anuncian el camino del ALBA.
Y
no nos podemos olvidar tampoco de Sucre, de las proclamas de Hidalgo y Morelos,
del general San Martín, de Artigas y su reforma agraria, de la “Ley Gaucha” de
Güemes, del Plan de Operaciones de Mariano Moreno, de los escritos económicos
de Belgrano, de la obra de Simón Rodríguez, del proyecto de Federación de
Bernardo Monteagudo, de la obra del hondureño Cecilio del Valle y de la lucha
por la Confederación Centroamericana de Francisco Morazán. En todo ese período,
de no más de 20 años, se generó, a través del pensamiento y la acción, doctrina
revolucionaria, programas, proyectos, emprendimientos y leyes conducentes a la
integración y la independencia con justicia social. Creo que es uno de los
períodos más brillantes de nuestra historia.
Pero
también, en esa dirección, luego de la derrota del proyecto bolivariano, las
fuerzas populares se recomponen y vuelven a la histórica lucha. Levantan banderas de unidad Eloy Alfaro en Ecuador, Martí
en Cuba, Ezequiel Zamora en Venezuela, Felipe Varela en Argentina, Ramón
Emeterio Betances en Puerto Rico… y tantos otros.
El
mismo gran patriota y revolucionario nicaragüense “El general de Hombres
Libres”, Augusto César Sandino, escribirá su proyecto de unidad
latinoamericana: “Plan para la realización del sueño supremo de Bolívar”. Y
esto solo para mencionar algunos mojones de nuestra historia.
Al
buscar lo más contemporáneo, lo más reciente, aparecen Perón y Getulio Vargas
con el ABC; Salvador Allende y la Universidad Latinoamericana; la voz de Fidel
diciéndonos “Sólo habrá salvación en la unidad”; Francisco Caamaño desde la
República Dominicana; Velasco Alvarado desde el Perú mariateguista y
tupacamarista; Torres y Marcelo Quiroga Santa Cruz desde Bolivia; Omar Torrijos
desde Panamá; Carlos Fonseca desde Nicaragua; João Goulart desde el Brasil;
Gaitán desde Colombia; el Che Guevara desde toda Nuestra América… En fin…
voces, guías que marcan un rumbo claro hacia la unidad y la segunda y
definitiva independencia.
Es
por eso que el ALBA tiene antecedentes gloriosos, viene de lo profundo de la
América insurgente, tiene raíces, hondas raíces que lo convierten en un
proyecto histórico de construcción de la Patria Grande.
2)
El ALBA es creación heroica
Como
bien lo señalaba el amauta peruano José Carlos Mariátegui, la revolución en
esta parte del mundo será “creación heroica, nunca copia o calco”. “O
inventamos o erramos”, nos decía Simón Rodríguez. Vale decir que la tarea de
construir el ALBA será sin manuales ni “fórmulas mágicas”.
De
nada nos sirven los ejemplos de la Unión Europea, ni mucho menos la forma en
que Estados Unidos alcanzó su unidad, a costa de rapiña, genocidio indígena e
invasiones. La Unión Europea tampoco, porque esa unión se establece de manera
defensiva, bajo los parámetros del capitalismo y solo para acumular fuerza en
su competencia con Estados Unidos y Japón. La Unión Europea es una estrategia de una serie de naciones en el marco de
la lucha intercapitalista e interimperialista. Ninguno de estos son
modelos de integración que nos puedan servir a los latinoamericanos caribeños.
Es
por esto que los americanos del Sur tendremos que inventar, bucear en nuestra
historia, escuchar las “voces del pasado que nos señalan el futuro”, al decir
de Eduardo Galeano; implantar un modelo endógeno regional que conduzca a una
unidad que sea producto de nuestra propia obra, para cubrir nuestras
necesidades y representar nuestros intereses.
3)
El ALBA se sostiene en las potencialidades de América Latina y el Caribe
América
Latina y el Caribe es una de las regiones más ricas en recursos naturales del
planeta. Aprovechar nuestras potencialidades es la clave para el desarrollo y
bienestar de nuestros pueblos.
¿Dónde
están nuestras potencialidades y de qué manera las aprovechamos hoy? Donde
quiera que busquemos encontraremos riquezas inmensas en nuestro continente;
pero también encontraremos que esas riquezas no son usufructuadas por nuestros
pueblos. Es por ello que en inmensas sabanas, llanos y pampas, con tierras
inmejorables para la agricultura y la ganadería, con una potencialidad infinita
para producir alimentos, conviven millones de nuestros hermanos que padecen
hambre.
Por
otro lado, nuestra región es rica en energía y minerales. Petróleo, gas, carbón
y energía eléctrica, gracias a los enormes recursos hídricos. Tampoco nos falta
hierro, cobre, estaño, zinc, aluminio, oro, plata, cemento, cal. Sin embargo la
ausencia de industrias y el proceso de desindustrialización desatado por la
implementación de las políticas neoliberales es otro dato de la realidad.
Tenemos
la mayor reserva de agua potable del planeta, un recurso que hoy es estratégico
y lo será mucho más en los próximos años. Pero pese a tener esa inmensa
riqueza, más de un 30% de los 500.000 niños que se nos mueren por año, por
razones que serían fácilmente evitables, mueren por diarrea infantil; a causa
de falta de agua potable.
Somos
una de las regiones más ricas en biodiversidad. Por otro lado también somos la
región donde más especies se van extinguiendo por la acción irracional de las
empresas multinacionales.
Tenemos
una cultura de miles de años que ha sido sistemáticamente negada por la cultura
elitista y extranjerizante. El aporte de las culturas de los pueblos
originarios, su relación con la naturaleza y su cosmovisión, tienen que ser
incorporadas urgentemente por nuestras sociedades, en la lucha por el mejoramiento
de la convivencia humana y la vida en armonía con el ambiente. La diversidad y
la originalidad son los pilares fundamentales de una frondosa cultura
latinoamericana caribeña que hasta hoy ha sido secuestrada y negada para los
propios latinoamericanos caribeños.
Y
también contamos, dentro de las enormes potencialidades, con una historia digna
de un pueblo que nunca se ha resignado a la sumisión y el vasallaje. Mientras
los europeos se jactan de haber parido a un Alejandro Magno, a un César, a un
Napoleón, nosotros, los latinoamericanos caribeños, podemos decir con orgullo
que ésta ha sido tierra de Libertadores y nunca de conquistadores.
En
síntesis: tierras fértiles, ríos imponentes, biodiversidad, energía, minerales,
una cultura milenaria y una historia heroica de lucha son las riquezas
principales que sostienen la construcción del ALBA.
4)
El ALBA se apoya sobre valores anticapitalistas
La
mesa del ALBA está asentada en cuatro elementos, que son impensables dentro de
los parámetros del capitalismo:
a)
La complementación.
b) La cooperación.
c) La solidaridad.
d)El respeto a la soberanía de los países.
Ejemplifiquemos
con base en los acuerdos ya alcanzados.
a)
Complementación: Aquí se encuentran entre otros los acuerdos de Argentina y
Venezuela. Argentina produce alimentos que hoy Venezuela necesita y Venezuela
tiene combustibles que para la Argentina de hoy son indispensables.
Complementación en base a nuestras potencialidades.
b)
Cooperación: Acuerdos petroleros entre Brasil y Venezuela. Brasil se especializa en la explotación petrolera “mar
adentro”; Venezuela en la producción en “tierra firme”. Ahí
entonces se produce un acuerdo de cooperación, cada uno socializa sus
conocimientos en las áreas que más se ha especializado.
c)
Solidaridad: Petrocaribe. Los países caribeños tienen muy poca riqueza en
hidrocarburos. Venezuela, de manera solidaria –sin regalar nada-, ayuda a estos
países a adquirir combustibles a precios justos.
d)
Respeto a la soberanía: Todos los acuerdos sin excepción se realizan respetando
la soberanía y el derecho a la autodeterminación de cada nación firmante.
5)
El ALBA es una construcción popular
El
ALBA es inconcebible sin la participación de los pueblos, que es “vital, como
el oxígeno para los seres humanos”, dijo el comandante Chávez.
Ya
hace muchos años atrás, el general Perón se había manifestado sobre este tema,
planteando la importancia de la participación popular en la tarea de la
integración. Decía, el tres veces presidente de los argentinos, en la misma
dirección que lo plantea Chávez, que la presencia de los pueblos en la lucha
por la unidad latinoamericana caribeña es lo esencial, “porque los individuos
mueren, los gobiernos pasan, pero los pueblos quedan”.
Y
en esa tarea titánica es que los pueblos definirán su futuro.
6)
El ALBA es un capítulo del proceso revolucionario mundial
La
tarea de los pueblos es titánica, colosal, como consecuencia de los desafíos
que impone el momento. Veamos por ejemplo:
- Sin la participación
activa de los pueblos es imposible, para cualquiera de nuestros países,
alcanzar la verdadera independencia. Porque no puede haber independencia
sin justicia social, “¡de qué vale la independencia, Simón, si los pobres
siguen mendigando, si los indios siguen extendiendo la mano para pedir
limosna!”, le escribía Manuela Saenz al Libertador, cuando este marchaba
ya hacia su tumba, derrotado por los intereses egoístas de las oligarquías
nativas y el colonialismo.
- Pero esa independencia
sin justicia social no se alcanzará si los pueblos no avanzan hacia la
unidad latinoamericana caribeña, porque solo en esa unidad es que se
consolidará la verdadera independencia y justicia social.
- Y esa unidad de
Nuestra América tampoco será suficiente si no logramos un nuevo orden
mundial, no capitalista, que alcance la armonía entre las naciones, la
convivencia pacífica entre los seres humanos y una nueva relación con el
ambiente y la naturaleza.
- Vale decir, que la
tarea de los pueblos es de lucha permanente hasta lograr un mundo con
justicia, libertad e igualdad. El ALBA entonces, es un suceso, un eslabón
en esta cadena de objetivos, del proceso revolucionario necesario para
conservar la especie humana y enterrar cualquier forma de explotación del
hombre por el hombre.
7) El ALBA es una forma de
integración que no parte de lo mercantil
Lo primero que hay que hacer, en
la nueva propuesta de integración, es romper con la lógica capitalista, la
lógica del lucro y la ganancia, la lógica de la competencia, la lógica de la
economía como crematística . El ALBA debe partir de la integración, en primera
instancia, desde lo político y desde lo social. Y esto implica la movilización
popular.
Ahí tenemos, desde lo social,
tareas que ya se vienen llevando y otras que deberán acometerse con la
movilización de las fuerzas populares: campañas de alfabetización, de
vacunación, de atención médica, la red de universidades populares, los talleres
de artes y oficios, la red de medios de comunicación alternativos, la central
de trabajadores latinoamericanos caribeños, la central de campesinos de Nuestra
América, la red de defensa de nuestros recursos naturales, en fin, una cantidad
de emprendimientos que deberán salir del seno del pueblo y los gobiernos
progresistas del continente. Asimismo, desde lo político, debemos alentar
iniciativas como la conformación de la Red de Parlamentarios para la
Integración, constituida en El Salvador, a iniciativa del Frente Farabundo
Martí para la Liberaci&oacut e;n Nacional (FMLN) y el Congreso Bolivariano
de los Pueblos; contribuir a conformar una poderosa red de alcaldes e
intendentes latinoamericanos caribeños, que impulsen mecanismos de integración
desde el poder local; el apoyo y la solidaridad permanente con las fuerzas
políticas progresistas que aspiran a lograr buenos resultados en las elecciones
que se avecinan en todo el continente… Ahí están los compatriotas Evo Morales,
Andrés Manuel López Obrador y Daniel Ortega, futuros presidentes de Bolivia,
México y Nicaragua, respectivamente.
Resumiendo, cada vez es más
necesario que las fuerzas políticas y sociales de la América Latina Caribeña,
las fuerzas democráticas, patrióticas, antiimperialistas, revolucionarias, se
constituyan en un poderoso movimiento popular latinoamericano y del Caribe y
actúen coordinadamente, como verdadero Estado Mayor de la revolución en Nuestra
América. Esa es la propuesta del Congreso Bolivariano de los Pueblos.
8) El ALBA es una herramienta
política
El ALBA debe ser una herramienta
política para la liberación. Ahora, como toda herramienta deberá ser eficiente
y flexible ante las circunstancias ¿Porqué digo esto? Porque creo que el ALBA
deberá actuar también como barrera de contención ante las nuevas tácticas que
el imperialismo utilizará para dominarnos. Por ejemplo: ante la derrota
imperial de querer imponer el ALCA de un solo manotazo, aparecen los
“alquitas”, los Tratados de Libre Comercio (TLC) como un camino indirecto para
alcanzar el ALCA.
El gobierno estadounidense
pretende aprovechar la mayor debilidad que tenemos los latinoamericanos
caribeños: la desunión. Entonces aplican la fórmula, inteligentemente yo diría,
de derrotarnos uno a uno. .
Pero ante esa nueva iniciativa
colonialista, ante esa propuesta de veintipico de alquitas o TLC, que en la
sumatoria parirían el ALCA, nosotros, los pueblos de Nuestra América, con los
gobiernos progresistas y las organizaciones populares, tendremos que imponerles
100 “albitas”, 1000 “albitas”, 10000 “albitas”. Cada uno de estos acuerdos que
se realicen con el espíritu del ALBA, serán ladrillos sólidos en la
construcción de la Confederación de Repúblicas Latinoamericanas Caribeñas. Esa
es la tarea de hoy de las fuerzas populares por la integración.
9) El ALBA es el programa de la
Revolución Latinoamericana Caribeña
Los pueblos de Nuestra América
hemos pasado a una nueva etapa. Debemos dar el salto de la etapa de la protesta
(sin dejarla de lado, por supuesto), a la etapa de las propuestas. La
resistencia es necesaria, pero es hora ya de pasar a la ofensiva.
Por eso el programa ALBA debe ser
construido con los pueblos y debe ser divulgado entre los pueblos. Las tres
etapas propias de toda lucha revolucionaria debe ser trabajada también en la
construcción del ALBA:
a) Educar, convencer sobre la
necesidad del ALBA.
b) Propagandizar y difundir entre
las masas populares la “buena nueva” del ALBA.
c) Organizar y movilizar en torno
a la construcción concreta de la integración entre los pueblos.
Como muy bien decía el Canciller
venezolano Alí Rodríguez, “es necesario que los pueblos sientan los beneficios
de la integración”. Esa es tarea de las fuerzas populares, hacer llegar los
beneficios de la integración a través de las campañas y misiones sociales.
Recomiendo que leamos el folleto “Construyendo
el ALBA desde los pueblos” , un verdadero programa revolucionario de
integración, que surgió de las propuestas de las organizaciones populares
latinoamericanas reunidas en infinidad de eventos y a través de varios años de
lucha y esfuerzos. Ese material no es un material acabado, sino que se
enriquece cotidianamente a través de las nuevas experiencias, aportes, estudios
y emprendimientos que llevan adelante los diferentes artífices de la
integración.
10) El ALBA es un salto
estratégico a una nueva etapa.
El ALBA ya está instalado, les
guste o no les guste a los imperialistas y a las oligarquías. De nosotros
dependerá que avance más o menos aceleradamente. El ALBA cuenta con un
dispositivo fundamental a la hora del combate:
a) Cuenta con un líder decidido y
que ya ha dado suficientes muestras de convicción y coraje: el comandante Hugo
Chávez.
b) Cuenta con un Estado Mayor de
calidad, que son los dirigentes de las organizaciones populares de América
Latina y el Caribe.
c) Y cuenta con un ejército
de millones de soldados: el pueblo latinoamericano caribeño, dispuesto a
construir, en paz, la Patria Grande de los Libertadores.
Es por esto que la alternativa hoy
ya no es “vencer o morir”; la alternativa de hoy es mucho más exigente, mucho
más tremenda, de mayor responsabilidad aún. Como decía el patriota venezolano
José Félix Ribas: “necesario es vencer”.
Muchas gracias.
